La experiencia de otros países

Así abren los colegios en el mundo

Medidas dispares pero con actividad en clase en Alemania, China o EE.UU., donde arranca el curso antes que en España

Coronavirus: últimas hora, en directo

Así abren los colegios en el mundo
Un grupo de niños en una escuela de Dortmund (Alemania) (INA FASSBENDER / AFP)

Aunque los sistemas educativos pueden ser muy variados, en todo el mundo las autoridades educativas y sanitarias se enfrentan al mismo reto: cómo organizar la vuelta al colegio después de que el final del curso pasado se viera truncado por los confinamientos que se aplicaron en la mayoría de países.

El establecimiento de medidas de seguridad en el entorno escolar se ha convertido en un quebradero de cabeza de las autoridades por el hecho de que se parte del desconocimiento más absoluto de la efectividad que tendrán las medidas en un entorno tan peculiar como el de los diferentes colegios.

Horarios diferenciados, ratios más bajas, códigos de colores y medidas de protección como el lavado de manos. Medidas como el uso de mascarillas y el distanciamiento entre personas son de las más controvertidas por la dificultad de su aplicación, en especial en los niños de menor edad.

Alemania: grupos completos y mascarilla en los pasillos

El curso ha comenzado ya con carácter presencial y aspiración de normalidad en 9 de los 16 länder de Alemania, país federal en el que cada land programa las vacaciones escolares en distinta fecha, sin que la pandemia del coronavirus tenga pues nada que ver con la vuelta al cole escalonada. En general, el sistema se basa en lecciones a grupos de convivencia estable con la clase completa (se acabaron los grupos reducidos que había en las clases presenciales parciales antes del verano), sin mascarilla dentro del aula, que sí es obligatoria para todos en los pasillos. Pero en Renania del Norte-Westfalia, land muy tocado por el virus, alumnos y maestros deben llevar mascarilla también dentro de su aula, y solo los niños de 1.º a 4.º están exentos.

En Berlín, ciudad con rango de land, el curso empezó el 10 de agosto, y según cifras oficiales, en 37 de los 825 centros de primaria y secundaria de la capital se han dado casos de coronavirus, por lo que una parte de ese alumnado y profesorado ha sido puesto en cuarentena. En toda Alemania, la autoridad sanitaria regional decide cómo actuar en función de cada brote y escuela. Según cálculos del Berliner Zeitung, en Berlín hay docenas de maestros y cientos de escolares en cuarentena. Muchas familias y analistas en prensa juzgan laxas las reglas escolares antivirus en la capital, y de hecho algunas escuelas berlinesas han decidido por su cuenta la obligatoriedad de la mascarilla dentro de sus aulas.

En Renania del Norte-Westfalia, el land más poblado del país, hay 2,5 millones de niños y adolescentes y 5.500 centros escolares. Las clases empezaron el 12 de agosto, y la prensa local habla de diversos casos de Covid-19, de varias escuelas cerradas y de cuarentenas, pero no hay aún estadísticas oficiales concluyentes. Todo esto coincide con un repunte de contagios en Alemania: el Instituto Robert Koch (RKI) informó ayer de 2.034 casos en 24 horas, el mayor repunte desde finales de abril.

China: un regreso escalonado y con horarios diferenciados

Pekín es un buen ejemplo de cómo se está gestionando la vuelta a las aulas en China, cuna del coronavirus que ahora parece tenerlo bajo control. Según las directivas recogidas por el canal estatal CGNT, estudiantes y profesorado deben demostrar su buen estado de salud antes del inicio del curso: un código de salud verde generado en el móvil para los que viven en zonas de bajo riesgo y una prueba de ácido nucleico negativa en la semana previa al retorno para los de zona de riesgo media.

Además, está prevista una vuelta escalonada por cursos y con diferentes horarios de entrada por clase para evitar grandes aglomeraciones. También se mantendrán estrictas medidas de seguridad –mascarillas para docentes, personal del centro y alumnos (excepto los de guardería), distancia de seguridad entre pupitres o el control diario de la temperatura– y se combinará la enseñanza presencial con la virtual. Si aun así hay algún caso, pocos dudan de que las autoridades actuarán con contundencia (en junio clausuraron todos los centros capitalinos cuando un brote sumaba 106 infectados).

Otras regiones de la zona como Corea del Sur o Hong Kong se enfrentan a mayores dificultades a consecuencia de los brotes víricos surgidos este verano. Esta misma semana, el presidente surcoreano dijo que “la meta era una reapertura rápida y a plena escala de las escuelas, pero serán inevitables los retrocesos dependiendo de la región y la situación”. Cuando se abran, se contemplan entradas escalonadas, el mantenimiento de ratios de un tercio o dos tercios de alumnos por clase (dependiendo de la región) y el mantenimiento de estrictas medidas de seguridad (lavado de manos, control de temperatura, uso de mascarillas, etcétera).

Estados Unidos: el gran desafío que afronta Nueva York

Una conversación oída entre dos padres con hijos en la escuela pública.

–¿Te fías de Richard Carranza y de Bill de Blasio?

–¡Qué voy a hacer!, prefiero que mi hijo vaya a colegio.

Carranza es el canciller, el titular del departamento de Educación, y De Blasio, el alcalde de Nueva York. Los dos, pero en especial el alcalde, se enfrentan a un reto que será referencia a nivel nacional.

El 10 de septiembre arranca el curso escolar, la vuelta al colegio más excepcional. Nueva York, que fue epicentro mundial del coronavirus y hoy tiene uno de los porcentajes de contagio más bajos de Estados Unidos, cuenta con 1,1 millones de niños y adolescentes en su sistema escolar, el más grande del país. En esa liga de los sistemas más densos, el de Nueva York es el único que, salvo incidentes de última hora, tiene previsto ofrecer clases en persona, en una combinación mixta de uno o dos días a la semana con asistencia física y los otros en remoto.

Los Ángeles, que sigue a Nueva York en dimensión, empieza el curso mañana con todo a distancia.

Reina la incertidumbre entre los padres neoyorquinos. Un 30% ha respondido preferir que sus hijos empiezan el curso en casa. El resto, como los de la conversación del inicio, se ha pronunciado a favor de ese régimen mixto, aunque sea cargados de dudas y temor.

A falta de escasas dos semanas para la reapertura, el sistema afronta un desafío logístico desconocido. Los directores todavía no saben con certeza cuántos alumnos acudirán a las instalaciones y aún no han determinado el número de profesores que necesitan.

Los directores dudan y los profesores amenazan con “ponerse enfermos” si no tienen garantías de que se han tomado las medidas adecuadas. En Phoenix arrancaron y han cancelado temporalmente el curso porque los educadores hicieron huelga encubierta.

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